Frases Bodhidharma budismo Zen

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Las enseñanzas de Bodhidharma incluyen tres principios famosos. La primera es aceptar el sufrimiento y la infelicidad en su vida porque usted entiende que es su propio karma volver. El segundo es mantener la armonía y la ecuanimidad en todas las circunstancias, ya sean positivas o negativas. El tercer principio es darse cuenta de la esencia de su naturaleza búdica, que también se define como ecuanimidad.

Bodhidharma (se le atribuye llevar el budismo zen a China.Conocido como el Maestro Legítimo de las Artes Marciales.) fue un monje nacido en el sur de la India en el siglo V,(Fecha de nacimiento: 483 d. C., Tianzhu – Fallecimiento: 540 d. C., Shaolin, Zhengzhou, República Popular China),fue el vigésimo octavo patriarca del budismo y el primer patriarca legendario y fundador de la forma de budismo Zen o Chán.

Antes de llegar a China, Boddidharma o Da Mo ya había realizado tres periodos de meditación intensa. La historia de su vida está rodeada de mitos y leyendas, pero no hay duda de que este monje ha marcado la historia religiosa.Algunos dicen que su linaje se remonta al Buda mismo

El príncipe se convirtió en un monje budista y estudió bajo un maestro budista, que le instruyó a llevar la práctica del Zen a China. Fue en las provincias septentrionales de China, que Bodhidharma se hizo famoso por meditar frente a una pared de la cueva, algunos dicen que durante siete años y algunos dicen que para nueve. La leyenda dice que se sintió tan frustrado con el adormecer durante la meditación que le cortó los párpados, y las obras de arte a menudo lo retratan con ojos abultados.

Bodhidharma enseñó la práctica del Zen en la vida cotidiana y lo presentó como un camino a la Budeidad, mientras que tradicionalmente se había visto más como un proceso de purificación. Bodhidharma instruyó a los estudiantes a observar los movimientos de los tigres y las grullas, a observar una caña hueca en el río, repitiéndoles que todo es Zen.

Se dice que él tenía sólo un puñado de discípulos, pero la verdad de sus enseñanzas y su leyenda viven hasta el día de hoy

La leyenda de la muerte de Bodhidharma es también misteriosa y está representada en el arte chino. Unos cuantos años después de su fallecimiento, fue visto caminando descalzo por un sendero de montaña, llevando un bastón con una sandalia colgando de su extremo. Cuando su tumba fue reabierta por monjes curiosos, lo único que se encontró fue la otra sandalia.

Buda significa la conciencia, la conciencia del cuerpo y mente, que evita que el mal se presente.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Y el Buda es la persona que está libre: libre de planes, libre de cuidados.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Mientras una forma sin vida te cautiva, no estas libre.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Los budas pueden moverse libremente a través del nacimiento y la muerte, apareciendo y desapareciendo a voluntad.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Tres venenos infunden la muerte y la perdición: el odio, la codicia y la ilusión. El Camino Moral, la Meditación y la Iluminación son las vías para contrarrestarlos.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Cuando la mente deja de moverse, penetra en el nirvana. Nirvana es una mente vacía. Cuando no exis­te la ignorancia, los Buddhas alcanzan el nirvana. Cuando no existen las aflicciones, los bodhisattvas entran en el lugar del despertar.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen

Según los sutras, las malas acciones dan lugar a dificultades y las buenas acciones dan lugar a bendiciones.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Las palabras son ilusiones.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen

Pero mientras que el éxito y el fracaso dependen de las condiciones, la mente es siempre la misma
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Muchos saben el camino, pocos lo acaban recorriendo.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen

Todos los mortales cuentan con naturaleza búdica. Pero se halla cubierta con la oscuridad de la que no pueden escapar. Nuestra naturaleza Búdica es conocimiento: conocer y hacer que otros conozcan a otros.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

No participar en la ignorancia es la sabiduría.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Muchos caminos conducen a la ruta, pero en el fondo sólo hay dos: la razón y la práctica.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Nuestra naturaleza es la mente. Y la mente es nuestra naturaleza.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

El camino es básicamente perfecto. No se requiere perfeccionamiento.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Todo el sufrimiento y alegría que experimentamos dependen de las condiciones.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

La mente es la raíz de la cual todas las cosas crecen. Si puedes entender la mente, todo lo demás está incluido.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Si usas tu mente para estudiar la realidad, no entenderás ni tu mente ni la realidad. Si estudias la realidad sin la necesidad de utilizar tu mente, comprenderás ambos.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Pero la gente engañada no se da cuenta de que su propia mente es el Buda. Lo buscan fuera.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

La mente ignorante, con sus infinitas aflicciones, las pasiones y los males, se basa en los tres venenos. La codicia, la ira y la ignorancia.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Para ir de mortal a Buda, tienes que poner fin al karma, nutrir tu conciencia, y aceptar lo que la vida trae.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

 

Liberarse de las palabras es la liberación.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Todos los fenómenos están vacíos.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

La esencia del Camino es el desapego.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

La mente está siempre presente. Simplemente no la ves.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Tu mente es el Nirvana.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Independientemente de lo que hacemos, nuestro karma no tiene dominio sobre nosotros.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

El Dharma es la verdad de que todas las naturalezas son puras.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Un Buda es alguien que encuentra la libertad en la buena fortuna y en la mala.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Como mortales, somos gobernados por las condiciones, no por nosotros mismos.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Engaño significa mortalidad. Y el conocimiento significa budeidad.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

El Buda es tu verdadero cuerpo, tu mente original.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

La mente es el Buda, y Buda es la mente.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Para encontrar un Buda todo lo que tienes que hacer es ver a su naturaleza.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Si usas tu mente para buscar un Buda, no podrás ver el Buda.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

No crear falsas ilusiones es la iluminación.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

No sufrir otra existencia es alcanzar el Camino.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Los mortales liberan a los Budas y los Budas liberan a los mortales.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Vida y muerte son importantes. No sufras en vano.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Si tu mente es pura, todas las tierras búdicas son puras.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen.

Realizar el conocimiento es la liberación.
-Bodhidharma. Primer Patriarca Zen

Cuando escuché la frase del sutra que dice, ‘uno debe usar su mente de tal forma que permanezca libre de todo apego’, de inmediato mi mente quedó iluminada por completo y me di cuenta de que todas las cosas en el universo son la esencia de la mente misma. Quién hubiera imaginado que la esencia de la mente fuese intrínsecamente pura, libre de cualquier transformación, imposible de eliminar, auto suficiente y libre de cambio. Quién hubiera imaginado que todas las cosas no son más que la manifestación misma de la esencia de la mente.
-Hui-Neng. Sexto Patriarca Zen

Para alcanzar la iluminación suprema, uno debe reconocer espontáneamente su propia naturaleza original, la esencia de su mente que no puede crearse ni eliminarse. A cada instante, pensamiento tras pensamiento, uno tiene que ser capáz de tener presente la esencia de su mente en todo momento. Entonces todas las cosas quedan libres de cualquier restricción. Una vez que la esencia de la mente es reconocida, nos liberamos de la ilusión para siempre y en cualquier circunstancia nuestra mente permanece en su estado original. Tal estado mental es la verdad absoluta. Si puedes ver las cosas desde tu estado mental original, puede decirse que has reconocido la esencia de la mente, lo cual equivale a la iluminación suprema.
-Hui-Neng. Sexto Patriarca Zen.

Sitúa tu mente en un estado similar al del espacio ilimitado, pero sin apegarte a la idea de vacío. Deja que funcione libremente. Realizando cualquier actividad o descansando, no permitas que tu mente se detenga en nada. Olvídate de la iluminación. Ignora la diferencia entre sujeto y objeto. Deja que la esencia de tu propia mente y todos los objetos externos permanezcan tal y como son. Entonces tu estado de paz interior será permanente.
-Hui-Neng. Sexto Patriarca Zen.

Todos tenemos la posibilidad de alcanzar la iluminación. Es la ilusión bajo la que funciona nuestra mente la que nos impide reconocer por nosotros mismos nuestro estado mental original y nos empuja a buscar el consejo y la guía de los demás para lograrlo. Debéis saber que en lo que a esta esencia se refiere, no hay diferencia alguna entre una persona iluminada y una persona ignorante. Lo único que los diferencia es que uno ha reconocido la esencia de su propia mente, mientras que el otro no.
-Hui-Neng. Sexto Patriarca Zen.

Uno debe liberarse del apego a los objetos externos para alcanzar la paz interior. Este apego perturba nuestra mente. Cuando nos liberamos de él, la mente queda en paz. La esencia de nuestra mente es pura por naturaleza y la razón por la que la perturbamos es que nos dejamos arrastrar por las circunstancias en las que nos encontramos. Aquél que es capáz de mantener su mente imperturbable independientemente de las circusntancias y desapegada de los objetos externos, logra la paz interna.
-Hui-Neng. Sexto Patriarca Zen.

El apego a los objetos de los sentidos da origen a la existencia y a la no existencia que son como el subir y bajar de las olas en un mar revuelto; a este estado se le llama metafóricamente ‘ésta orilla’. El no apego nos permite alcanzar un estado más allá de la existencia y la no existencia, como agua fluyendo suavemente; a este estado se le conoce como ‘la otra orilla’.
-Hui-Neng. Sexto Patriarca Zen.

Dos monjes discutían viendo agitarse una bandera sobre si era el viento el que se movía o era la bandera. Como no se ponían de acuerdo, tuve que intervenir para aclararles que no eran ni la bandera ni el viento los que se movían, sino sus pensamientos.
-Hui-Neng. Sexto Patriarca Zen.

La esencia de la mente es intrínsecamente pura; todas las cosas no son sino su manifestación y las buenas y malas acciones son únicamente el resultado de los buenos y malos pensamientos. Las nubes no disminuyen el azul del cielo, ni la luz del sol, ni de la luna.
-Hui-Neng. Sexto Patriarca Zen

Todo es vacío como el espacio. Intrínsecamente nuestra naturaleza trascendental está vacía y no hay absolutamente nada que pueda obtenerse, por lo que todas las prácticas para lograr algo son inútiles. La esencia de la mente, nuestra verdadera naturaleza original, es un estado de vacío absoluto, es decir, el vacío del vacío. Pero al escuchar la palabra vacío, no debes confundirla con la idea de vacuidad que implica eliminación. Es de la mayor importancia que no caigamos en esta idea, porque si te sientas en meditación con la intención de eliminar los pensamientos y mantener tu mente en blanco, solo conseguirás sumirte en un inútil estado de vacuidad e indiferencia.
-Hui-Neng. Sexto Patriarca Zen.

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